Algo que está sucediendo a pasos agigantados es el mal uso de la puntuación. Había un anuncio en los cines Warner que me hacía saltar de la butaca cada vez que lo ponían, pues llevaba una coma entre el sujeto y el verbo. No recuerdo ahora su contenido pero estaba claro que su autor entendía que las comas significaban pausa, cierto en algunos casos pero nunca deben ir, a no ser que señale una oración explicativa, entre el sujeto y el verbo.

Veamos algunos casos en los que siempre se pone coma:

– Cuando escribimos el nombre de una persona: “Espérame, Javier” o “como te iba diciendo, Luis, el camino era precioso”.

– Cuando se enumeran palabras u oraciones: “Estuvimos en Dublin, Londres y Belfast”, “espero que el desayuno sea bueno, la comida abundante, la cena deliciosa y nuestra estancia un éxito”. No se pone coma (algo que se suele hacer) cuando las palabras u oraciones van unidas por las conjunciones y, ni, o. “Ni ha venido ni ha llamado”.

– Se pone coma siempre que se elude el verbo: “Tú, a la cocina”.

– Las interrupciones que se producen en una oración para aclarar o ampliar lo que se está diciendo van entre comas. “La decisión fue tomada, en 1990, por el Consejo General de la Lengua Francesa”.

– También se separan con comas los complementos que se escriben antes del verbo, sobre todo si son largos.

Tratemos de escribir evitando lo que decía un amigo mío:  “esparcimos las comas por el texto como si fueran sal”, y me pareció una imagen preciosa.