Hablamos en nuestro lugar de trabajo y no lo hacemos igual que con los amigos, habla un político en la televisión y no lo hace como si estuviera en su despacho. Utilizamos distintas estructuras, distinto vocabulario, distinto tono. Expresiones que son admitidas cuando mantenemos una conversación distendida no lo son cuando realizamos una entrevista de trabajo. La cita que pongo a continuación expresa muy bien los distintos niveles del lenguaje. Espero que les guste.

“La escuela no era ningún obstáculo para la vida en la calle. La escuela era una cosa; la calle, algo completamente distinto. Esos dos mundos nunca se cruzaban: tenían diferentes mitologías, diferentes idiomas. En la calle no se pronunciaban las palabras “soviético”, “pionero”, “Komsomol”. Años después el joven historiador Stremoújov comenzaría a escribir un ensayo (como muchos otros, se quedaría sin terminar) de los tres estilos, o idiomas, de la sociedad soviética: (1) el lenguaje de la ideología oficial, el lenguaje de los periódicos, de la radio, de las reuniones y los congresos; (2) una lengua opuesta a la primera, el idioma de la cultura antigua de los intelectuales, que existía en su forma oral, y con la aparición del samizdat*, en forma escrita; y (3) una tercera lengua, también opuesta a la primera, la lengua de la familia, de la vida cotidiana, de la calle.”

 

*Samizdat: reproducción y distribución clandestina de la literatura prohibida por el régimen soviético.

Aleksandr Chudakov: El Abuelo