Uno de estos días se me ocurrió buscar la etimología del término atorrante. Es una palabra que solía decir mi padre y que seguramente tomaría de algún tango argentino, a los que era muy aficionado. No encontré un único origen sino varios, relacionados entre sí, cierto, pero me hizo mucha gracia tanta creatividad popular.

Veamos, uno de los orígenes señala que procede del nombre de una empresa francesa, A. Torrant, que instalaba los desagües de las alcantarillas de Buenos Aires; estos lugares eran utilizados por los vagabundos para dormir, de donde surge el adjetivo atorrante con el sentido de vago, haragán, holgazán. Según otra etimología, atorrante procedería del nombre de la persona que torraba el café, en general individuos “mal entrazados” que, por cierto, qué bonita descripción.

La última hipótesis es que la palabra provenga de atorrar, y ésta de torare, verbo napolitano de uso generalizado entre la gente baja de las poblaciones costeras para designar la holgazanería, pero que se aplicaba casi exclusivamente a la tranquila paciencia de los pescadores cuando no había pesca, casi casi como un dolce far niente.

En fin, lo que les digo, la imaginación, si no al poder, sí a la etimología.