Conserva nuestro lenguaje algunas expresiones hechas que no se adaptan al momento de mayor respeto mutuo que vivimos. Son expresiones muy arraigadas en nuestra lengua y que, a la luz de ese mayor respeto del que hablo, resultan francamente despectivas.

Veamos algunas de ellas: “Salir de Guatemala para entrar en Guatepeor”, que supongo vendrá de la inclusión del adjetivo “mala” en el nombre del país. Los ciudadanos chinos tienen numerosas expresiones que los toman como referencia de lo más variado, por ejemplo “menudo cuento chino”, para expresar que algo es mentira; “trabajar como un chino”, para decir que se ha trabajado mucho y durante muchas horas. “Hacerse el sueco” explica que no nos hacemos responsables, que miramos hacia otro lado. “Una judiada” es una acción muy mala, una auténtica faena; y “disfrutar como enanos” es pasarlo muy bien, aunque, la verdad, no sé por qué los enanos pueden disfrutar más que los de una estatura más elevada. “Una huelga a la japonesa” es una huelga en la que se trabaja más de lo estipulado en lugar de dejar de trabajar, que sería lo que los occidentales conocemos por huelga. Los gitanos tienen también variadas frases hechas. Mi madre solía decir “el cariño como hermanos y el dinero como gitanos”. “Estar hecho un gitano” es estar desaseado, abandonado; “ser un gitano” se atribuye al que es marrullero, al que intenta engañar.

La raza negra tiene también las más variadas expresiones. Si pones a prueba mi paciencia “me estás poniendo negra” y si algo es caótico y confuso se dice que es “una merienda de negros”. También está lo de “trabajar como un negro”, es decir, trabajar como un esclavo y “vérselas negras”, es pasarlo mal, pasar apuros para conseguir algo. Tenemos ovejas negras, garbanzos negros y por supuesto, mucho dinero negro en algunos bolsillos. Espero que este no sea un día negro para ustedes.