“Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo”, dice Bruno al comienzo de la última novela de Antonio Muñoz Molina, Tus pasos en la escalera. Bruno se traslada de Nueva York a Lisboa buscando un lugar tranquilo que les permita, a él y a su mujer, afrontar ese “fin del mundo” que parece inminente. Hace acopio de víveres y de libros mientras va reformando la vivienda, disponiendo el piso de forma que cuando venga Cecilia lo encuentre todo a su gusto. Siempre hay flores en la casa y hasta los muebles se distribuyen de forma que se reproduzca la casa que en la que ambos vivían en Nueva York.

Discurren los días del esposo en Lisboa conformando una rutina tranquila a la que nunca termina de llegar Cecilia. La esposa, una investigadora en el campo de la neurología, es un personaje ausente que está constantemente danzando entre las páginas, de hecho es el “personaje fantasma” al que no vemos pero del que lo sabemos todo porque dirige la vida de Bruno. Él la recuerda, la recrea e incluso le pone un plato en la mesa cada día. De hecho se alarga de tal manera la ausencia de Cecilia que llega un momento en el que el lector se pregunta si existe en realidad o es solo una presencia en la mente de Bruno.

Hay otro personaje muy importante en la novela y es Lisboa. Lisboa como ciudad en movimiento, esa Lisboa de las cuestas empedradas y estrechas y también la Lisboa tomada por los turistas, la que se asoma al Tajo, por cuya orilla Bruno corre por las mañanas, y la Lisboa pretenciosa a la que van llegando cada vez más “estrellas” que pretenden descubrirla.

Me ha gustado mucho leer la novela, he disfrutado la ausencia de Cecilia con todas las cábalas en mi mente que eso implicaba, aunque me ha decepcionado un tanto el desenlace, quizás porque las expectativas que me había ido creando habían sido demasiadas… Os recomiendo, sin embargo, su lectura, creo que merece la pena.