No se fíen jamás de un método que les ofrezca aprender un idioma en un determinado número de días o meses. Aprender un idioma puede llevarnos su tiempo pues pensamos que los niños aprenden a hablar de la noche a la mañana pero no es así, también a ellos les cuesta lo suyo, piensen que están escuchando y registrando todo lo que oyen desde poco después de nacer y habitualmente empiezan a hablar a partir de los dos años.

Pero yo quería darles algunos consejos a la hora de aprender un idioma. Primero de todo no se crean eso de “hay personas que tienen aptitud para los idiomas y otras no”, pues tal aptitud no ha podido ser probada hasta el momento. Hay más y menos perseverancia o más y menos motivación, ambas cosas imprescindibles a la hora de aprender cualquier cosa.

Cuando se trata de aprender un idioma a mí me sirve intentar diversos flancos: ver películas con subtítulos, escuchar podcasts, leer noticias, libros… esto último siempre que ya tengamos un nivel. Pongámonoslo divertido, ofrezcámonos aquello que más nos guste, una revista de moda, un cómic… algo que nos incentive. Si tenemos oportunidad, intentemos hablar, nadie se va a reír de nosotros, más bien todo lo contrario, alabarán nuestros esfuerzos y eso nos dará ánimos para seguir adelante. Otra opción interesante es buscar recursos en Internet, son numerosas las páginas que ofrecen ejercicios online y numerosos también los profesores que se ofrecen a dar clase a través de Skype. De esta manera no necesitaremos salir de casa ni perder tiempo en desplazamientos, nos perderemos la posibilidad de un profesor y unos compañeros de clase pero todo depende de las circunstancias de cada uno. Las clases pueden ser un intercambio mutuo o pueden ser de profesor a alumno y entonces tendrán un coste.

Pensad que un idioma es una llave que abre innumerables puertas: nos permitirá sacar más provecho de un viaje, participar de otra cultura, hablar con personas de otro país, leer libros que no se han traducido, ver series que no se han doblado o apreciar los matices de las que sí lo están y, sobre todo, salir de la zona de confort de uno, es decir, crecer.