Los gascones eran pescadores pero sobre todo eran comerciantes y como tales sobresalieron convirtiendo a San Sebastián en un enclave próspero y una ciudad abierta. Como ya comenté en el post anterior, se establecieron además de en San Sebastián, en Pasajes y en Hondarribia. En el archivo municipal de este último pueblo se conserva el documento de un proceso incoado en 1518 a consecuencia de una casa-torre que los habitantes de Hendaya habían construido en la orilla del río Bidasoa y que los de Hondarribia quisieron derribar a cañonazos.

En este pleito los escritos presentados por Hondarribia están en castellano y las declaraciones de los testigos de ambas partes se hallan en gascón. Pero lo mejor de todo es la explicación que en el mismo se inserta a cuenta de las lenguas usadas:

“Otrosí asentaron de conformidad que la deposición y dichos de los testigos de esta causa que por ambas partes fuesen presentados, se asentase en lengua gascona porque mejor por los dichos comisarios e nos los dichos escribanos se entenderá que en otra lengua ninguna”*

Como en San Sebastián sin duda se usaban también el euskera y el castellano, la ciudad debía ser trilingüe. Probablemente vasco y gascón eran hablados comúnmente por partes diferentes de la población, mientras que el castellano era la lengua oficial y la segunda lengua de las personas más instruidas.

El linaje gascón ha permanecido en San Sebastián hasta hace unos cien años. Los libros recogen que había una tertulia de ancianos gascones que a pesar de hablar euskera y castellano, se juntaban para hablar en gascón entre ellos. La última hablante documentada fue Eduvigis Trecett (apellido gascón donde los haya) que falleció en 1919.

* Múgica, S.: Estudios sobre San Sebastián, San Sebastián, 1980