Uno de estos días escuché la palabra nepotismo, término poco frecuente -quizás porque hoy no hace falta que sean parientes aquellos a los que se favorece, sino que basta con que colaboren con una módica comisión-, pero el caso es que me quedé pensando de dónde vendría la dichosa palabra, ¿de algún francés llamado Nepot?

Según el diccionario de la Real Academia Española nepotismo significa: ‘Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos’. María Moliner es más explícita y en su Diccionario de Uso del Español define nepotismo como ‘El vicio de la administración pública que consiste en que los personajes den los cargos a sus parientes o que se den los cargos por favor y no por el mérito’.

La etimología, según Joan Corominas, se remonta al latín “nepta”, que significaba ‘nieta’ y ‘sobrina’. No hay ningún Nepot ni ningún personaje en la historia de esta palabra, contrariamente a lo que yo pensaba. Existió también, sin embargo, el término sobrinazgo, muy curioso, y hoy en día desaparecido.

Decía yo más arriba que nepotismo ya no se utiliza mucho, pero estaría bien resucitarlo para explicar esa preferencia del nuevo presidente de los Estados Unidos por su yerno, su hijo y sus hijas, del francés Fillon por su mujer y sus hijos o de esa funcionaria española que “enchufó” a 22 parientes, toda una ETT ella sola.