Sofía Icaza es una joven vasca de buena familia que se instala en una casa que sus padres tienen en Laredo. Quiere aislarse para escribir su tesis y quiere también estar cerca de Jokin, su novio de adolescencia, preso en la cárcel de El Dueso por una agresión a un ertzaina. Teniendo en cuenta que la tesis versa sobre Mikel Areilza, escritor, actor y ex militante de ETA exiliado en Argentina, vemos que Aixa de la Cruz sitúa su novela con el “conflicto vasco” como telón de fondo.

La novela aborda tres niveles de narración: están los capítulos en los que se cuenta la vida cotidiana de Sofía en Laredo, que consiste básicamente en escribir y vivir en torno a las visitas a Jokin; están los capítulos en los que se transcribe el diario de Arturo Cozarowski, un dramaturgo argentino que trabajó con Mikel Areilza antes del suicidio de este; y por último tenemos el relato escrito en forma de diálogo de teatro de las entrevistas, visitas y vis-a-vis con Jokin.

Es una novela compleja en su estructura pero errática en su argumento. La termino con una sensación de ambigüedad, como si Aixa de la Cruz hubiera pasado de puntillas sin entrar en ningún aspecto fundamental de la terrible situación que se vivió en el País Vasco, algo que por otra parte pasa también con la protagonista de la novela, ¿quizás demasiado joven para alcanzar la tragedia que estaba viviendo?, ¿quizás demasiado lejos de la acción aunque la Sofía de Bilbao vaya a las manifestaciones y grite vivas a ETA?

Aixa de la Cruz es una narradora precoz y de talento, pero están por llegar sus buenas novelas.