El guaraní es, junto con el español, la lengua oficial de Paraguay. Entre las pocas lenguas indígenas de América Latina con estatus oficial (las otras son el quechua y el amara), es la única que tiene un ámbito nacional equivalente al español. Su nombre parece derivar de guaryny, que significa “guerra”.

Las lenguas tupi-guaraníes se habían extendido ampliamente a través de los sistemas fluviales de la parte oriental de Sudamérica mucho antes de la llegada de los europeos, a principio del siglo XVI. A diferencia de otras colonias americanas, Paraguay no poseía una élite de habla hispana, sino una comunidad mestiza con familias bilingües, situación que continuó después de la independencia en 1813. El guaraní, por lo general aprendido en el ámbito familiar, tiene una imagen rural, popular, en contraste con el español que es visto como una lengua urbana y de negocios.

Las variedades del guaraní incluyen el paraguayo estándar o avañé’é, que significa “lengua de los llaneros”, hablada por unas 500.000 personas, más del 80% de la población paraguaya. Alrededor de la capital, Asunción, la mayoría habla guaraní mezclado con español, lo que ellos llaman topará, que significa “mezcla”.