Cuántas de nuestras palabras proceden del griego, cuántas raíces, cuántas etimologías. Era la griega una cultura tan prestigiosa que ningún romano podía considerarse culto si no sabía griego. Todavía hoy este idioma se utiliza para formar términos técnicos y científicos. Aquí les dejo esta cita de un libro del que les hablaré en breve.

“Al estudiar la literatura griega antigua, tanto histórica como de imaginación, nos tropezamos con un término que se utiliza para describir el origen remoto de algún desastre: arkhé kakón, ‘el principio de lo malo’ (…) El segundo término de la frase es una forma del griego kakos, ‘malo’, que sobrevive, por ejemplo en cacofonía, es decir, ‘sonido malo’ -modo razonable de describir el sonido emitido por las mujeres mientras sus hijos eran arrojados desde lo alto de la muralla de una ciudad derrotada, una de las cosas malas que ocurrieron tras la caída de Troya-. El primer término de la frase, arkhé, que significa ‘principio’ -a veces adopta el sentido de ‘primitivo’ y ‘antiguo’-, también manifiesta su presencia en vocablos actuales como arquetipo, que literalmente significa ‘primer modelo’. Un arquetipo es el primer caso de algo, de tan antigua autoridad que ya queda establecido como ejemplo para siempre. Cualquier cosa puede ser arquetípica: un arma, un edificio, un poema.”

 

Daniel Mendelsohn: Una Odisea: Un padre, un hijo, una epopeya.