“Hay diversas maneras de nombrar el hecho de desplazarse de un punto a otro por el espacio geográfico. Los orígenes de estos términos, el sitio de donde proceden pueden ser interesantes, pueden decirnos algo sobre lo que hemos pensado, a lo largo de los siglos y de los milenios, sobre la esencia de este hecho y su significado.

Así, en inglés: voyage, por ejemplo, procede del francés antiguo voiage, término que (como viaje, que procede en castellano del catalán viatge) llega al latín, en este caso la palabra viaticum, ‘provisiones para un recorrido’. Agazapado junto al propio viaticum hallamos el femenino via, ‘camino’. Podríamos afirmar, pues, que voyage está arraigado en lo material: lo que llevas contigo cuando te desplazas por el espacio (‘provisiones para un recorrido’) y desde luego lo que pisas cuando viajas: el camino.

Journey -otro término para la misma actividad, para viaje- tiene su raíz en lo temporal, porque procede del francés antiguo jornée, ‘jornada’, término cuya antigüedad se remonta al latín diurnum, ‘ración del día, que procede en última instancia de dies, ‘día’. No resulta difícil imaginar cómo la ‘ración del día’ se trocó en la palabra trip (viaje): hace mucho tiempo, cuando un desplazamiento podía llevar meses e incluso años -pongamos, por ejemplo, de Troya, que ahora es una ruina situada en Turquía, a Itaca, una isla rocosa del mar Jónico, lugar que no se distingue por albergar restos arqueológicos significativos-, resultaba más seguro y más cómodo no hablar de voyage, viaticum, lo que necesitabas para sobrevivir en tu desplazamiento por el espacio, sino del trayecto de un solo día. Al cabo del tiempo, la parte se tomó por el todo: de movimiento de un día, journey, pasó a significar la cantidad de tiempo necesaria para llegar a donde vayamos -que puede ser una semana, un mes, un año o (como bien sabemos) diez años-. Lo conmovedor de la palabra journey es la idea de que en los antañones tiempos en que el término acababa de nacer, el desplazamiento de un solo día era una actividad lo suficientemente significativa, una empresa lo suficientemente trabajosa como para merecer un sustantivo propio: journey.”

 

Daniel Mendelshon: La Odisea: Un padre, un hijo, una epopeya.