El quechua es la lengua indígena más extendida de las que perviven en América Latina. Situada sobre todo en el sur de Perú, se habla en seis países, desde la región andina del sur de Colombia hasta la frontera norte de Argentina. En ocasiones se le ha concedido estatus oficial en Perú, aunque esta lengua sobrevive sobre todo en zonas rurales. El nombre “quechua” es una transcripción al español de qhiswa, que significa “valle” o “zona templada”, zona intermedia entre la costa y las tierras altas. Desde la conquista española de Perú en 1532, el idioma se asoció con la capital de los incas en Cuzco (qusqu significa “ombligo”).

Sin embargo, el quechua era la lengua de la costa que rodea Lima, utilizada sobre todo por los pueblos chincha que se extendió hacia el norte gracias al comercio en el primer milenio de nuestra era. El imperio inca, que entonces hablaba amara, se expandió hacia el norte desde la región de Cuzco, se fusionó mediante matrimonio con el Reino chincha a mediados del siglo XV y adoptó el quechua como idioma común.

Los incas difundieron el quechua, invitando a los nobles de las regiones conquistadas a ser educados en Cuzco y fundando colonias (mitmaq, “trasplantes”) en los nuevos dominios. Más tarde, el quechua fue adoptado como “lengua general” por los españoles, propagándose hasta las minas de Potosí, en Bolivia; los asentamientos de Tucumán, en el norte de Argentina; y las misiones cristianas de Paraguay y Brasil.

El quechua fue adoptado por los propietarios criollos con el fin de distanciarse de la élite urbana limeña. Logró escaso reconocimiento oficial en las guerras de liberación de principios del siglo XIX, y el número de hablantes descendió considerablemente en el siglo XX, sobre todo por la migración a las ciudades. A pesar de ello, el quechua fue declarado lengua cooficial de Perú de 1975 a 1979, y ahora tiene estatus oficial en Perú y Bolivia. Gracias a eso, el nivel de alfabetización está en aumento en estos países.