En los años veinte del pasado siglo, Maruja Mallo, Margarita Manso y Concha Méndez desafiaron las normas sociales al quitarse el sombrero en plena Puerta del Sol, haciendo de ese gesto tan nimio un acto de desobediencia.

Este hecho es el que Elvira Lindo ha tomado para dar título a un libro en el que escribe sobre la vida y obra de 30 mujeres creadoras (29 más una breve autobiografía). La mayoría son escritoras pero hay una pianista, una fotógrafa, alguna política como Kent… Las reseñas son breves e interesantes y van todas acompañadas de una fotografía de la mujer de la que se trate. Todas ofrecen un detalle, un aspecto que no conocíamos aunque cada mirada raramente alcanza las seis páginas. Descubro así que Dorothy Parker admiraba a Martin Luther King a quien nombró heredero de todos sus bienes o que Edna O’Brien sufrió la quema de sus libros en su Irlanda natal porque los consideraron demasiado escandalosos.

En cada semblanza se ve un poco de Elvira Lindo, su admiración, su sorpresa, su complicidad con estas mujeres que han roto moldes. Son los referentes femeninos de Elvira Lindo. Elena Poniatowska dice en su prólogo: “Escribir sobre otras novelistas, músicas, poetas, intérpretes, actrices, periodistas, escritoras, reporteras es un acto de generosidad del que muy pocas son capaces. Leer las 30 maneras de quitarse el sombrero de Elvira ante treinta mujeres me ha conmovido”.

Y es que, si leer la vida y obra de estas autoras es interesante y delicioso en sí mismo, descubrir la Elvira Lindo que hay detrás no lo es menos. Porque es un libro en el que la autora de Manolito Gafotas habla de 29 mujeres y, sin quererlo, habla de sí misma en la semblanza de cada una de ellas al explicarnos qué es lo que le gusta de esta escritora, qué es lo que admira, cómo le influyó, por qué es uno de sus referentes intelectuales. Encontramos una Elvira Lindo generosa, capaz de descubrir una nueva virtud en cada una de las mujeres que admira.

Si hubiera que resumir el libro en una frase esta bien podría ser: “El arte de admirar”.