Los escritores galardonados con el Premio Nobel de Literatura a menudo me son ajenos, lo más probable es que ni me suene su nombre, como me pasó con esta autora polaca. De no ser por el confinamiento, y por la piedad de una amiga que se compadeció de mi escasez de lecturas pendientes, no hubiera llegado nunca a leer este libro. Y no hubiera disfrutado cada página, como ha sido el caso.

Janina Duszejko es una mujer que enseña inglés en la escuela rural de Kotlina Klodzka, una región montañosa del suroeste de Polonia, una tierra de bosques vírgenes, fauna salvaje y cazadores. Janina, apasionada de la astrología y defensora a ultranza de los animales, dedica su tiempo libre a traducir a William Blake en compañía de un antiguo alumno suyo. Vive en una zona aislada junto a otros dos vecinos solitarios. Solo a mitad del libro sabremos que fue ingeniera de caminos y que, además de las clases y sus traducciones, cuida las casas de aquellos que viviendo en la ciudad, solo pasan en ellas un par de meses al año.

Pensaba mientras leía el libro que no sabía por qué me gustaba tanto, por qué esperaba con ganas el momento de sumergirme en sus líneas. La protagonista no parecía una heroína, la acción no era trepidante, no había romance ni ninguna vida pendiente de un hilo. Y, sin embargo, abrir el libro era una delicia, era compartir la vida de Janina, esa mujer estrafalaria y libre, y la de sus extraños vecinos. Era asistir a una vida, contemplarla de cerca, empatizar con ella aunque no tenía nada que ver con la mía. Ni la forma de vivir de Janina ni su entorno ni sus afanes me eran comunes y, sin embargo, su vida me interesaba y me conmovía.

“Sobre los huesos de los muertos” es la primera novela traducida al español de Olga Tokarczuk. Leo en una crítica que es “una de las obras más poderosas y originales de la literatura europea actual” y me alegra saberlo porque creo que se lo merece.

Probablemente el título fue una pesadilla para el departamento de Marketing de la editorial porque comercial desde luego no es. No dejéis que os perturbe, procede de un verso de William Blake que dice así:

En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.