Ocean Vuong es un escritor de poesía que ganó el Whiting Award y el Forward Prize en Estados Unidos y el Premio T. S. Eliot en Inglaterra con su poemario Cielo nocturno con heridas de fuego. En la Tierra somos fugazmente grandiosos es su primera novela.

Esta novela es una larga carta que Perro Pequeño, un joven vietnamita emigrado a Estados Unidos, escribe a su madre analfabeta: “tú siempre me dices que se te ha hecho demasiado tarde para aprender a leer, con tu pobre hígado, tus exhaustos huesos; que después de todo lo que has pasado en la vida, lo único que te apetece es descansar”. Y puesto que es una carta que su madre nunca podrá leer, es lógico pensar que se la escribe a sí mismo.

Perro Pequeño es un joven sensible y homosexual al que la vida no se lo pone nada fácil. Su abuelo fue un militar norteamericano destacado en Vietnam que, a pesar de casarse con Lan, su abuela, desapareció de sus vidas sin dejar rastro. Así como la madre es una mujer infeliz que paga su amargura con su hijo, la abuela es una mujer bondadosa, atenta siempre a las necesidades de su nieto, a pesar de lo cual, Perro Pequeño crece en un ambiente violento e inhóspito. A los 14 años va a trabajar a los campos de tabaco, allí conoce a Trevor y se enamora de él. Con Trevor descubre un mundo nuevo, “Había colores, Ma. Sí había colores que yo sentía cuando estaba con él”, e incluso se descubre a sí mismo, “alguien me veía a mí a quien raras veces había visto alguien”.

La violencia es uno de los temas del libro: la guerra de Vietnam, el acoso a la madre de Perro Pequeño por ser mestiza (hija de un militar americano), el acoso al chico en la escuela por ser vietnamita y no hablar bien inglés, el mundo de las drogas en su entorno… Pero es también una novela extremadamente sensible, íntima, con un desbordante amor por esa madre que un día cualquiera estampaba una tetera de cerámica en el pómulo de su hijo.

Es un libro desgarrador, como suelen serlo a menudo las historias de aquellos que están desgajados entre dos mundos, que probablemente ha servido a su autor para poner en palabras y, de alguna manera, sacar fuera de sí tanto dolor y tanta violencia. Una historia poderosa que presta una profunda atención a los sentimientos. Una más que me dejó huérfana cuando la terminé.