“Sí habría escrito, en cambio, sobre la luz de febrero. Sobre cómo alteraba el aspecto del mundo. La gente se quejaba de febrero; hacía frío y nevaba, y muchas veces era húmedo y lluvioso, y la gente ya tenía ganas de primavera. Pero, para Cindy, la luz de ese mes siempre había sido como un secreto, e incluso ahora seguía siéndolo. Porque en febrero los días se alargaban de verdad y, si uno se fijaba bien, se notaba. Se notaba que al final de cada día el mundo parecía abrirse una rendija más, y aquella luz de más se colaba entre los árboles desnudos, y estaba llena de promesas. Aquella luz prometía, y no poca cosa. Mientras Cindy estaba echada en la cama lo veía, veía que el oro de la última luz inauguraba el mundo”.

Cindy es una mujer joven enferma de cáncer que teme estar asistiendo a sus últimos días. Cindy necesita que los días alarguen, que la luz entre en su dormitorio, que nunca se haga de noche. Sus amigas, incluso su marido y sus hijos, temen su presencia porque les recuerda la muerte. No saben cómo acercarse a ella. Olive Kitteridge, en cambio, visita a Cindy sin ninguna obligación. Cindy fue su alumna pero no ha mantenido más relación con ella. Sin embargo, acude a visitarle, a hacerle compañía, sin temor a una conversación triste o a un silencio embarazoso.

Olive Kitteridge es un viejo personaje de las obras de Elizabeth Strout. De hecho, la serie televisiva del mismo nombre es la que me llevó a buscar a la autora de un personaje, protagonizado por Frances McDormand, tan especial, tan complejo y tan atractivo a la vez. Olive es una maestra retirada que tiene un hijo que vive lejos de Country, Maine, el pueblo donde vive Olive. La relación tampoco es que sea estupenda. Olive no es precisamente muy buena mostrando sus sentimientos aunque sabe hacer cosas que los demás no hacen, como ir a visitar a una mujer enferma de cáncer.

El libro recoge distintas historias y/o retratos de los habitantes de Country. El nexo entre todos ellos es Olive, esa mujer mayor, extravagante que hace lo que le parece sin importarle el qué dirán. Y es un libro extraordinario, una lectura que les hará disfrutar cada línea, cada imagen, cada personaje. Fue uno de esos libros que empiezas devorando y terminas despacito, demorándote para que no se te acabe. No se lo pierdan.