El diccionario del mentiroso es un libro bien extraño; para una lingüista como yo, es el no va más porque se encuentra una braceando entre palabras más a gusto aún que entre las olas del mar. Está escrito en primera persona por una joven que entra a trabajar en la editorial que publica el famoso Diccionario Swansby, aunque pronto comprobará que nada es lo que parece. ¿Se habrían ustedes imaginado que para incluir la palabra “cortapega” hubiera que quitar el término “candelilla”? No, ¿verdad? Yo, tampoco.

“Los diccionarios convencionales con frecuencia son producto del ambiente intelectual de los lexicógrafos que participan en su elaboración, y tal vez también del sesgo personal que éstos le proporcionan. Estoy segura de que David Swansby se consolaba con la idea de que un diccionario enciclopédico perfecto, libre de cualquier error y absolutamente pertinente en todos sus detalles, es imposible, puesto que ningún compilador o equipo de compiladores puede tener un punto de vista completamente objetivo. Ninguna persona es una isla, ningún diccionario es una estrella fija, bla bla bla. Por supuesto, la decisión de quitar palabras de un diccionario para que otras palabras más “pertinentes” ocupen su lugar puede ser muy controvertida. Algunas propuestas editoriales recientes de reemplazar, por ejemplo, las palabras candelilla y castaño de indias por cortapega y banda ancha en una edición del Diccionario de Oxford Junior salió en la prensa de todo el país y dio lugar a numerosos comentarios indignados. El Swansby recibió muchas menos críticas tras sus actualizaciones en línea, sobre todo porque casi nadie se enteró.”

Eley Williams: El diccionario del mentiroso